Miguel Martínez

Entusiasmo por la tierra, por la tradición y por la biodiversidad

El único joven del pueblo: el último sojuelero

Miguelito, como le conocen todos en el pueblo, recuperó en 2010 esta antigua tradición presente en muchos pueblos de La Rioja de hacer vino con las uvas que se habían vuelto pasas. «Era un vino para celebraciones especiales. En algunas familias, el padre hacía supurao cuando nacía una mujer en casa y lo guardaba para consumirlo en el día de su boda», relata.

A él también le ha llevado unos años madurar su nuevo proyecto de crear un supurao blanco. El tinto Ojuel, marca con la que lo comercializa, ha cosechado varios premios incluso en lugares con tanta proyección como el Basque Culinary Center.